La pobreza en
México es una tragedia. Todas las cifras que dan cuenta de la
magnitud de este problema reflejan una situación alarmante.
Sin embargo, las personas que la padecen no representan sólo
una estadística: se trata de seres humanos que tienen un
nombre y un rostro.
Son personas que sufren, que
padecen las más terribles consecuencias de la marginación y
que no merecen seguir en el abandono. Los estragos son mayores
en los grupos que viven en la pobreza extrema, que lo mismo
sobreviven en los centros urbanos o en las zonas rurales e
indígenas.
Se trata de personas que luchan por
subsistir en medio del analfabetismo y el hambre. Son hermanos
nuestros, mexicanos y mexicanas que soportan las más precarias
condiciones económicas, numerosos problemas de salud y una
abrumadora falta de oportunidades. Es un problema que ha
crecido en forma desmesurada durante los últimos veinte
años.
La pobreza es una tragedia. No permitamos que se
convierta en una catástrofe. El proceso de cambio requiere
también de nuestra participación. Es por eso que Global asume
el reto, porque la sociedad debe ser el origen del cambio y
porque el cambio debe darse dentro de nosotros para beneficio
de México. Ellos también son mexicanos como nosotros.
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